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lunes, 11 de abril de 2016

Miguel Soler-Roig y Fernando Manso en la Galería Blanca Berlín



Blanca Berlín Galería
C/ Limón, 28 – Plaza Guardias de Corps
Madrid, España
Inauguración: 14 de Abril de 2016 a las 20:00 h.

 © Miguel Soler-Roig, Los pliegues en el tiempo

La galería Blanca Berlín inaugura dos nuevas exposiciones, esta vez de forma simultánea, La ruina del recuerdo de Miguel Soler-Roig y Oxidados de Fernando Manso.

Miguel Soler-Roig. La ruina del recuerdo

Miguel Soler-Roig recibió educación como diseñador gráfico y se ha visto influenciado por la Bauhaus y el nuevo estilo tipográfico suizo. Estudió en la Escuela de Arte de Basilea. Posteriormente completó un Master en Bellas Artes en Rhode Island School of Design. Durante varios años ha estado viviendo y trabajando en Nueva York, y después de su regreso a España, continuó sus estudios en fotografía, completando un Master en Fotografía Artística en el Instituto Europeo de Diseño de Madrid (IED), y numerosos talleres de fotografía internacionales. Algunos de los centros más destacados donde ha mostrado su obra son: RISD Museum of Art, Providence, EE.UU; American Institute of GraphicArts, Nueva York; SchulefürGestaltung, Basilea; Festival PhotoEspaña, Madrid; IVAM, Valencia y el Arsenal de Venecia.

“Recuerdo la luz del mediodía. Siempre llegaba por el lado derecho del salón. Las tardes tenían un tono cálido y eran largas debido a que la estancia estaba orientada hacia poniente. Quizá por ese motivo mi sentido espacial es tan agudo. Memorias de infancia que se proyectan en un espacio deshabitado con polvo acumulado durante años.

Los domingos solían ser verano, aun en el más frio invierno. El sol calentaba ese gran salón, como si fuera un invernadero. Ahora parece frio, tan solo iluminado tenuemente por rayos de luz que se cuelan por las persianas, bajadas pero dilatadas por el paso del tiempo. En el espacio despojado de su nitidez reverberan los sonidos del tocadiscos con ritmos de jazz de los años 50 y una dulce bossa nova de los 60, en especial de Stan Getz y Astrud Gilberto.

Siento una nostalgia difuminada, tal vez porque fue mi casa a ratos. Un hogar interrumpido cuando mis padres viajaban. Continuas mudanzas pasajeras a casa de mis abuelos. Sin embargo, el retorno a ese lugar siempre era agradable.

Fueron temporadas salpicadas durante muchos años. Tardes después del colegio y momentos de ensoñación durante mi infancia y adolescencia. Un periodo lleno de vivencias marcadas por cambios históricos y progresos de un país que estrenaba la democracia. Habitaciones, pasillos y rincones testigos de otro tiempo pasado. Anhelos detenidos en la memoria, retratados con la belleza de su vago recuerdo, como la sombra de una sonrisa.

Volver otra vez significa vivir brevemente lo lejano. Es una suerte regresar allí, aunque también supone sufrir el triste desencanto de confrontar algo ya perdido, abandonado, olvidado.”

 







Fernando Manso. Oxidados

Cursando sus estudios en EEUU se inicia en la fotografía analógica, que se convierte en su pasión. Comienza trabajando en el departamento de fotografía profesional de Canon España  Después de pasar unos años en la agencia publicitaria Contrapunto, en el año 1990 se independiza realizado muchas de las grandes campañas publicitarias de este país, por las que recibió importantes premios (Festival de Gráfica Publicitaria de Nueva York por la campaña de Amnistía Internacional, Festival de San Sebastián, en FIAP -Feria Internacional Artistas Publicitarios-, en el Certamen de Impresores Gráficos en Londres por “Mejor Calendario”). Fue seleccionado por las prestigiosas revistas internacionales: Archive y Communication Arts. Hace dos décadas decide dar el salto de la fotografía publicitaria a la fotografía artística.

En 2009 le fue otorgado el Premio Nacional de las Artes 2008, concedido por la Real Academia de la Gastronomía.

Siempre utilizando una cámara analógica de placas y con infinita paciencia, ofrece una visión diferente, mágica y poética de la realidad. Manso es un observador respetuoso y potenciador de su propia verdad minimalista, minucioso, romántico pero, sobre todo, fotógrafo de la belleza.

“Soy un observador paciente que recorre el mundo en busca de tesoros atemporales, de construcciones de honda respiración, de inverosímiles situaciones de poética estática…

La exposición que presento orbita en torno al devenir del tiempo, mostrándonos la huella que ha trazado en unos coches que en su mejor momento fueron útiles y bellos, testigos de una época siempre mejor, ahora oxidados y corroídos por el inclemente transcurrir de la vida. Escondidos, descansan hoy en el plácido olvido, del que han sido rescatados por la mi cámara de placas, ofreciendo imágenes de erosionada belleza acentuada por la policromía de sus gastadas texturas.”



 






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