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miércoles, 13 de septiembre de 2017

INVISIBLES PALPABLES DE LUIS GONZÁLEZ DE PALMA

GALERÍA BLANCA BERLÍN
C/ Limón, 28 - Plaza de Guardias de Corps
MADRID
Inauguración 14 de Septiembre de 2017

Partículas Cósmicas - 2016

En la concepción de esta muestra, Luis González Palma afirma haber asumido, en líneas generales, la incursión en algo que él llama “abstracción lírica”, una forma de acceder a una conciencia más compleja y profunda, a la búsqueda de una realidad relacionada con el vacío y el espacio sagrado, creando imágenes que representan espacios visuales meditativos, inciertos y cargados de una geografía misteriosa.

La muestra está dividida en dos partes, ambas realizadas a partir de fotos de archivo, uno perteneciente al Centro de Investigaciones Regionales de Mesoamérica(CIRMA), en Antigua Guatemala, y el otro, al Observatorio Astronómico de Córdoba, Argentina.

En la primera parte, “Hesiquia” (termino técnico en la historia de la espiritualidad monástica que hace referencia el estado de quietud y de silencio de todo el ser, necesario para permanecer con Dios),  Luis González Palma retoma imágenes fotográficas creadas por Ede Jesús Yas, uno de los pioneros de la fotografía guatemalteca de finales del siglo XIX. De estas placas, G. Palma elimina digitalmente el registro figurativo (retratos de sacerdotes y de imaginería religiosa), dejando visible tan solo la información producida por las irregularidades en la aplicación de la plata, las huellas del tacto humano y las reacciones químicas producidas por los cambios de temperatura y humedad. Su intención es mostrar el contenido visual de toda una historia que ha quedado registrada en estas placas a través de los años, resaltando las huellas que han quedado grabadas en ellas por su relación con el ambiente y las personas con las que estuvieron en contacto.
 
El Sol 9 - 2016

El Sol 2 - 2016


Para G. Palma, estas imágenes reflejan y representan la idea de vacío y de tiempo en un sentido metafísico. Imágenes que hacen relevante otros tipos de registro: “la nada” como búsqueda espiritual,  un espacio que es habitado por la consciencia,  el documento azaroso de un tiempo vivido que es ajeno a la toma misma, el registro de su existencia a través de un espacio temporal de cerca de cien años que ha permitido quedaran impresos una suma de hechos fortuitos que han afectado su superficie por distintas causas, tanto humanas como naturales, cargándolas de un alfabeto visual pleno de una tensa calma.


Cometa Halley - 2016

La primera parte, “Koan” (El koan, dentro de la filosofía Zen, es una pregunta sin solución lógica, tiene como objetivo romper las pautas normales de pensamiento e introducirse en una súbita conciencia de iluminación) permite al artista guatemalteco hacer una reflexión visual a partir de fotografías astronómicas realizadas en el Observatorio de Córdoba, Argentina, el primer observatorio astronómico en el cono sur y, por lo tanto, el lugar en donde se registraron las primeras imágenes del espacio desde esa zona del mundo. Koan se halla dividida en tres partes.1. “Astrofotografía”: serie de collages realizados con fotografías de cometas, de la luna, del sol  y de eclipses solares.2.“Espectros”: serie en la que explora nuevas formas de representación a partir del registro de líneas espectrales, (radiaciones visibles de intensidad demasiado baja para ser percibidas por el ojo humano), y 3.“Polvo cósmico” (polvo del espacio, compuesto por partículas menores de 100 µm. Este polvo llena todo el cosmos, incluido el sistema solar, y proviene del espacio intergaláctico, interestelar o interplanetario), dibujos geométricos que González Palma ha ejecutado a partir de fotogramas de rayos cósmicos realizados en Argentina entre 1945 y 1948.


Retrato de cuerpo completo de sacerdote sentado, 2016
 
Ambos proyectos representan para el artista la búsqueda de un espacio de introspección en el cual el uso de la abstracción le sirve para representar vivencias interiores. Luis se ha interesó por el uso de la imagen astronómica como exploración de una realidad que le era, en ese momento, desconocida y que le ayuda a reflexionar sobre la noción de infinito, de misterio y de la búsqueda de un origen. El uso de la geometría en estas series está ligado con una grafía sobre lo sagrado, pues G. Palma considera que la representación de algunos de estos elementos invisibles está relacionada con un orden divino, ya que persiguen revelar las posibles esencias del universo.
 
La Luna 1 - 2016

GONZALO JUANES, UNA MIRADA EN COLOR

LA FABRICA
C/ Alameda, 9 MADRID
Inauguración 14 de Septiembre de 2017


La Fábrica inaugura el próximo jueves 14 de septiembre la exposición Gonzalo Juanes: una mirada en color, que, a través de 23 imágenes de las décadas de los 60, 70 y 80 del siglo XX, reivindica la importancia de este autor, un adelantado a su época por su valentía al apostar por la imagen en color.

Comisariada por José Manuel Navia, la exposición incluye imágenes de Asturias tomadas en la década de los 60 y 70, que recogen sus paisajes y sus habitantes, e imágenes costumbristas. Romerías, familias, niños, un anciano disfrutando de una taza de café en Cangas de Onís, e incluso un retrato del padre de Gonzalo Juanes, sumergen al espectador en los colores y esencias de Asturias.

En contraste con estos personajes asturianos se encuentran los protagonistas de la que es una de sus series más conocidas: la que recoge a los asiduos de la calle Serrano de Madrid en 1965, un retrato de los jóvenes de la época que Juanes capturó durante un paseo a la hora del aperitivo.


Juanes retrata, en esta serie, a los “serranillos” ociosos, llevando la atención del espectador a los peinados, los vestidos, los coches, perros y complementos de las mujeres, y las poses de los hombres que fuman mientras pasean por una de las calles más importantes de la capital.

Miembro del Grupo AFAL, Gonzalo Juanes es considerado un fotógrafo pionero en la historia de la fotografía española contemporánea por su apuesta por el color en una época en la que «los fotógrafos “de verdad” hacían fotografías en blanco y negro», como señala, José Manuel Navia en el texto introductorio del número de la colección PHotoBolsillo dedicado a Gonzalo Juanes.

Pero como añade Navia: «Gonzalo Juanes nunca se enfrentó al color como un nuevo medio de expresión que hubiera que tratar de un modo distinto al blanco y negro, que le exigiera cambiar las bases de su lenguaje. Fascinado por la riqueza del color y convencido de que la vida es en colores, siguió haciendo la fotografía que le gustaba, la que más le gustaba, aquella en la que creía, pero en color». Así, fue capaz de incorporar el color a su propia mirada, muy personal, pero a la vez inmersa en la corriente de la mejor fotografía documental de la época.




Fotógrafo autodidacta y adelantado a su tiempo, Gonzalo Juanes utilizó la fotografía como modo de plasmar su verdadera inquietud vital y procuró crear una fotografía subjetiva y sincera. Juanes creía que la fotografía debía ser «sencilla, de modesta apariencia, intencionadamente en tono menor».

Este espíritu le llevó a alejarse paulatinamente de la fotografía oficial y de sus contemporáneos y a trabajar exclusivamente para si mismo. Su primera toma de contacto con el color se remonta a finales de la década de los años 50 y, a partir de ese momento, consciente de las grandes posibilidades que le ofrecía, abandonó por completo la fotografía en blanco y negro, con una breve excepción en los años 90.

Con motivo de la exposición, La Fábrica ha editado 25 carpetas con tres fotografías de la serie Serrano 1965 prologadas con un texto de Juan Manuel Bonet.