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viernes, 1 de diciembre de 2017

LOS DESNUDOS DE IMOGEN CUNNINGHAM SE EXPONEN EN LA FABRICA

LA FABRICA
C/ Alameda, 9  MADRID
Desde el 29 de Noviembre de 2017 al 6 de Febrero de 2018


La Fábrica inauguró el 29 de noviembre una selección de fotografías de la serie Nude de Imogen Cunningham (1883, Portland, Oregon – 1976, San Francisco), una serie iniciada en 1906 con un autorretrato, como ella misma cuenta: “mi primer desnudo fue un autorretrato en el bosque, 1906, en el campus de la Universidad de Wahington. Lo preparé y salté dentro, y eso fue todo”.

Imogen Cunningham, uno de los grandes nombres de la fotografía del siglo XX, pone de manifiesto en su obra algo aparentemente muy sencillo: el cuerpo de la mujer es un envoltorio más de un ser humano.

La fotógrafa retrata el desnudo de los cuerpos humanos mostrando el carácter atributivo que en realidad tiene el despojo de la ropa y, figurativamente, de todo aquello que nos pesa, condiciona y prejuzga.


En esta serie de fotos, la supuesta vulnerabilidad vinculada al desnudo humano desaparece. Reacción que se hace aún más obvia cuando los cuerpos que retrata Cunningham se incluyen en el paisaje de la naturaleza abierta y libre. Sin disfraces, la fotógrafa americana, capta con su cámara el cuerpo como la forma que tiene el ser humano que lo habita.

Imogen realiza fotografías con una mirada alejada de lo obsceno y de la cosificación. Consigue que el desnudo deje de verse en negativo y que sea algo atributivo. Una mirada cercana a la que tuvieron los griegos, quienes vinculaban la perfección al triunfo y la excelencia moral que mostraban sus cuerpos. En definitiva Cunningham protagoniza con esta serie una “búsqueda apasionada de la forma y la belleza” como explica su nieta, Meg Partridge.


Pero quizá el aporte más significativo de la manera de concebir el desnudo por parte de Cunningham es su tratamiento transgénero, que supone un avance importantísimo en la historia de la fotografía artística y del arte en sí mismo. El desnudo tiene mucho que ver con el contexto y la intención, y la fotógrafa estadounidense supo revelar a sus compañeros y al mundo que en el arte el cuerpo de la mujer no tiene por qué ceñirse a sugerir sexualidad, representar divinidad o simbolizar procreación. Imogen Cunningham pone de manifiesto en sus fotografías el valor y la belleza del cuerpo en sí mismo.

Todo ello realizado con una técnica y arte fotográfico notable, donde también entra en juego la relación que mantenía con sus modelos, pues todos eran amigos o familiares, solo pagó a una modelo al principio de su carrera. Como dice su nieta “muchas veces, fueron los estudiantes de su clase, sus viejos amigos o las novias de los asistentes fotográficos quienes fueron sujetos de los estudios de desnudos de Imogen”.


Sobre Imogen Cunningham

La infancia de Imogen Cunningham transcurrió en una granja de Portland (Oregón), donde su padre -quien la llamó Imogen por la heroína de la obra de teatro Cimbelino de Shakespeare- contribuyó de manera decisiva a su educación, animándola a leer y a recibir clases de arte. Imogen decidió ser fotógrafa en 1901, influenciada por la fotógrafa norteamericana Gertrude Kasebier. En 1907 se graduó en Química en la Universidad de Washington con una tesis sobre el proceso químico de la fotografía. Tras trabajar como asistente en el estudio fotográfico de Edward Curtis, en 1909 se trasladó a Alemania para estudiar en la Technische Hochschule de Dresde. A su regreso a Seattle abrió su propio estudio adquiriendo gran popularidad por sus retratos, que expondría de forma individual en 1913 en la Brooklyn Academy of Arts and Science y en 1914 en la colectiva An International Exhibition of Pictorial Photography en Nueva York.


En 1915 contrajo matrimonio con el artista Roi Partridge, con quien tendría tres hijos, y con quien se mudaría a San Francisco en 1920. Dedicada a la vida familiar, tendría dos hijos más y seguiría desarrollando su obra fotográfica en los límites del hogar. En 1929, Edward Weston escogería 10 de sus fotografías para la exposición Film und Foto en Stuttgart y en 1932 fundarían, junto a otros fotógrafos como Ansel Adams el grupo f/64. Después de Vanity Fair publicase varias de sus fotografías de la bailarina Martha Graham, se unió al staff de la revista, para la que retrató a celebridades y figuras políticas como Cary Grant y Herbert Hoover entre 1933 y 1936. Tras separarse de su marido, en los años 40 desarrolló diversos trabajos comerciales y de estudio y en 1945 fue invitada por Ansel Adams a unirse al departamento de fotografía de la Escuela de Bellas Artes de California. Imogen Cunningham seguiría trabajando como fotógrafa hasta poco antes de su muerte a los 93 años.
 




jueves, 16 de noviembre de 2017

KOREAN DREAMS, EL SUEÑO COREÁNO DE NATHALIE DAOUST

CÍRCULO DE BELLAS ARTES
C/ Alcalá, 42  MADRID
Sala Minerva
Del 16 de Noviembre de 2017 al 28 de Enero de 2018


Nathalie Daoust es una fotógrafa canadiense acostumbrada a trabajar en temas relacionados con la mujer y la sexualidad femenina. Desde el principio de su carrera como fotógrafa a finales de los años 90, ha publicado proyectos que incluyen el fetichismo, la prostitución o el imaginativo mundo de los love hotels, en Tokio, en done la mirada de la fotógrafa nos presta su visión voyerista de existencias ocultas. Y lo ha hecho creando una obra que es a la vez dispersa y profunda, constituyendo nuevos mitos sobre la sociedad actual y mostrando al mismo tiempo historias reales de los más desfavorecidos

Estando trabajando en China fotografiando a prostitutas  norcoreanas que viven en unas condiciones lamentables, se planteó qué tipo de vida era la que llevaban estas mujeres en su país de origen para llegar a abandonarlo todo, incluida la familia a cambio de una situación y unas condiciones tan pésimas como las que allí llevaban. Máxime cuando de ser descubiertas serían devueltas a su país donde serían encerradas en un campo de concentración o incluso ejecutadas.


Fue pues la curiosidad por descubrir el modo de vida de aquel país lo que la llevo a Corea del Norte. Lo cual no resultó una tarea fácil. Por supuesto tuvo que entrar en el país como turista con un grupo organizado y tuvo que hacerlo desde China pues en el momento en que ella realizó sus dos viajes únicamente este país y Malasia tenían autorización para hacer llegar viajeros hasta allí. Previamente tuvo que pedir a todas las páginas webs en las que se hablaba de ella y de su trabajo, que eliminaran todas las entradas de forma que si alguien buscaba algo en la red no se encontrasen referencias que la relacionaran con su profesión. 


Una vez llegada a su destino en todo momento se encontró acompañada por lo que Nathalie llama “babysitters”, por lo que realizar fotografías fue un trabajo arduo para el que tuvo que improvisar un cable disparador oculto que la permitiera tomar fotos con la cámara a la altura de la cintura,  ya que sólo se pueden hacer en las ocasiones y lugares en que las autoridades lo permitan, al objeto de dar una idea de país perfecto en donde el orden, la simetría y la pulcritud deben de ser ejemplo para otras naciones. Es tal la obsesión que tienen por su superioridad que durante una visita a un hospital, les dijeron que desde los años 50 no nacían niños discapacitados en Corea del Norte debido a la fortaleza de sus genes. Sin embargo un médico norcoreano que desertó, Ri Kwang-chol, ha afirmado que los niños que nacen con defectos físicos son rápidamente sacrificados y enterrados.


Sin embargo a pesar de todos los inconvenientes, Nathalie Daoust consiguió traerse unos cuantos rollos de película, que tratados de una trabajosa forma durante el revelado, que incluye ir rascando cuidadosamente el papel hasta dejar una fina capa que contiene la emulsión, consigue que las imágenes queden mitigadas hasta que los hechos terminan perdiéndose en el proceso, dejando finalmente una sensación de desapego de la realidad similar al que experimentó la fotógrafa en las calles de Pionyang donde no se sabe bien donde termina la verdad y donde empieza la farsa.




La exposición que presenta el Círculo de Bellas Artes muestra en la Sala Minerva una selección de 25 fotografías en las que quedan reflejadas tanto la organización estatal como la vida cotidiana de la población. Con cada imagen Nathalie Daoust pone el enfoque en diferentes aspectos de la sociedad norcoreana e inevitablemente lleva al espectador a imaginarse cómo sería una vida en esas condiciones.



Es imprescindible al visitar la exposición leer los carteles que acompañan a las imágenes, escritos por la propia autora y en los que se describen hechos que muestran la fuerte represión a la que son sometidos los ciudadanos como por ejemplo los relativos a los castigos: La legislación norcoreana estipula “tres generaciones de castigos”. Si una persona comete un delito, sus hijos y nietos han de cumplir también la integridad de la pena, que a menudo implica la cadena perpetua. Los niños nacidos en la cárcel son criados como presos porque su “sangre es culpable”. Promulgada en 1950, la ley pretendía eliminar el linaje de sangre de los norcoreanos contrarrevolucionarios después de la guerra.